24 de mayo de 2013
 

"MAESTRO EN LA ESCUELA DE LA VIDA"
Discurso del Monseñor Luis Bambarén

En el acto final de la ceremonia. Monseñor Luis Bambarén, obispo de Chimbote, en representación de la familia Hochschild pronunció el discurso de agradecimiento cuya síntesis publicamos en ésta página, pues constituye un certero análisis de la generosa obra y vida del notable empresario, minero y educador que ha merecido, por primera vez en título póstumo, el honor de ser declarado "Amauta".

Dijo Monseñor Luis Bambarén: "La salud es el silencio del organismo. La alegría es la paz del alma.El amor es la riqueza del corazón. El ingeniero Luis Hochschild conjugó en su personalidad la salud, la alegría y el amor. Así, fue un maestro en la escuela de la vida."

La salud:

Fue siempre su preocupación. Quiso ser feliz haciendo felices a los demás. No le pareció justo vivr de espaldas a la infelicidad de los otros. Por eso, en silencio, procuro aliviar la pobreza, el abandono y el hambre de los poseídos. ¿ Quén sabe todo lo que hizo, desde hace más de 40 años, por el "Hogar de la Niña", camino de Ancón? ¿Quién ha descubierto las alegrías de miles de niños en los pueblos jóvenes gozando de numerosos parques infantiles cada navidad? ¿Quiénes vieron las arenas recién estrenadas de Villa El Salvador adornarse con la alegría de las madres de familia al contar con su amplio taller-escuela de corte y confección y tejido totalmente equipado? ¿Quién ha contado los miles de hambrientos que desde 1979 acuden al comedor que el construyó y mantuvo, a cargo de las Misioneras de la Caridad de la Madre Teresa de Calcuta? ¿Quién ha descubierto la mirada transformada por la alegría y la esperanza de jóvenes discapacitados que, gracias al Ing. Hochschild, cuentan con su Centro de Trabajo para producir sillas de ruedas, muletas, bastones y así devolver la alegría de vivir a otros limitados físicos? ¿Quiénes han frecuentado la "Plaza del Niño" en el "Cerro de la juventud" de Chimbote, donde gozan las bellezas de la naturaleza de los niños, jóvenes adultos, familias enteras? Esta hermosa plaza conserva la ternura de su amor de padre, para con su hijo Luis Enrique, fallecido cuando iniciaba su adolescencia. ¿Quién sabe que su postrera obra social ha sido el "Hogar Luchito", donde encuentran acogida las niñas que viven en alto riesgo en las calles porque nunca conocieron el don de sentirse amadas?

La Alegría:

Su mayor alegría no era penetrar en las montañas y extraer metales preciosos, ni sus bienes materiales, sino su familia, sus amigos y el desear que todos tuvieran oportunidades de trabajo y éxito. No quiso emerger solo, sino con toda la sociedad. Por ello fue convencido de que el mejor medio para el progreso es la educación. Ya en 1969 fundamos IPET (Instituto Peruano de Educación Técnica), cuyo fin era promover la creación de numerosos centros de capacitación laboral. Pero no estaba satisfecho. Era necesario concentrar esfuerzos, capacidades y voluntades en un Centro Modelo de la más alta calidad profesional. Tenía la ilusión de ofrecer a la juventud peruana la mejor oportunidad de capacitarse para colaborar al desarrollo del Perú. Este sueño se hizo hermosa realidad en el TECSUP que conocemos y admiramos. Aún no estaba satisfecho. Su espíritu inquieto descubría en las minas de nuestra serranía, miles de niños y jóvenes que carecían de oportunidades para recibir una adecuada educación. El nivel de los centros educativos era insuficiente. Siempre atento a los avances de la tecnología, encontró la respuesta: la educación vía satélite en las minas. Elaboró un proyecto y lo compartió con el Señor Ministro de Educación. Hoy es un patrimonio educativo novedoso, moderno y de grandes proyecciones.

El amor:

Para terminar, quiero destacar la permanente lección que nos dio cada día: para él, su mayor riqueza fue su familia y su mejor tesoro, sus hijos.

Su digna esposa y sus hijos están hoy ausentes, pero Eduardo los representa y me encargan manifestarle, señor Ministro, su profunda gratitud por este homenaje póstumo, para continuar con la herencia recibida de valores morales, humanos y culturales.

El hizo escuela, supo trabajar en equipo y rodearse de valiosos colaboradores, que son garantía de permanencia y perfeccionamiento de la obra iniciada.

Amauta y amigo Luis Hochschild:

Tu alma descansa en la paz de Dios. Tu lección y tu obra continúan, porque son valiosa herencia en manos de tu familia y amigos.