Reglamento de la Ley de Institutos: una norma con sensación de esperanza



Opinión por: Angélica Coronel Flores, Directora Legal de TECSUP

 

El pasado 25 de agosto, luego de mucho esperar, revisé la web de El Peruano y encontré el tan ansiado Reglamento de la Ley de Institutos, Ley 30512, aprobado mediante Decreto Supremo N° 010-2017-MINEDU. En ese momento tuve 3 sensaciones: júbilo, alivio y temor. Luego de leer el Reglamento completo, esta última sensación cambió por otra: Esperanza.

En términos generales, sobre todo en lo que a educación tecnológica se refiere, es una buena norma, tanto vista como técnica legislativa, como desde el derecho educativo. Por un lado, ha cumplido en forma más que aceptable con la dura tarea de reglamentar en un sólo texto normativo a todas las instituciones educativas que están en su ámbito de aplicación: Institutos y Escuelas de Educación Superior, públicas y privadas, y a la carrera pública de sus docentes. Por otro lado, ha sido cauto, regulando lo necesario, dejando para después aspectos que serían contraproducentes regular en este momento, como la educación a distancia.

Sin embargo, también hay desaciertos, por ejemplo, se mantiene  como requisito para llevar una segunda especialidad, el haber obtenido una licenciatura o un título profesional equivalente a dicha especialidad: como si tu primera especialidad determinará tu carrera, sin posibilidad de cambio y omitiendo la tendencia multidisciplinaria.

Los que llevamos ya un tiempo en educación sabemos que la decisión de no regular en exceso, es en sí misma una gran trasformación. Es que la frondosa y detallista regulación bajo la cual han estado siempre las instituciones educativas tecnológicas, ha sido, quizá, una de las causas de su aun no madurado despegue.

Es importante reconocer el avance que supone este reglamento. Toda norma es imperfecta, la velocidad y lo cambiante de estos tiempos hacen que así sea; y la educación es sin lugar a dudas uno de los sectores que está viviendo la más importante transformación en el mundo y esto no va a detenerse, al contrario, en un tiempo en donde la información es cada vez más accesible, la educación como plataforma abierta es inminente. Frente a ello ¿qué deben hacer los reguladores? No deben sobre regular, sino reinventarse, al igual que cualquier otro actor. Deben regular diferente, para ser un verdadero promotor (y no obstructor) de la modernización de la educación.